Amor
Siente el amor y la compasión que brotan desde tu corazón.
Siéntate con la espalda recta, las manos sobre el regazo con las palmas hacia arriba, y sigue la voz sin esfuerzo.
Texto de la meditación
En esta meditación, nos centramos en el canal izquierdo, que rige las emociones. Primero, abrimos la mano izquierda en el regazo, con la palma hacia arriba, y ponemos la derecha en la parte baja del abdomen, a la izquierda, donde la cadera se une al cuerpo.
Aquí nos dirigimos a la energía de la Madre Kundalini y le pedimos que se eleve en nosotros, que limpie el canal izquierdo y nos revele nuestro verdadero ser.
Madre Kundalini, por favor, elévate en mí.
Luego ponemos la mano derecha en el lado izquierdo de la parte alta del abdomen, sobre las costillas.
Este chakra, cuando se abre, nos permite expresar el amor a través de la generosidad. Por eso rezamos a la Madre Kundalini: Madre, por favor, nutre este chakra para que disfrute de mi generosidad.
Por favor, ayúdame a disfrutar cuidando de los demás.
Por favor, ayúdame a ser una presencia que nutre, que da alegría y amor a los demás.
Luego llevamos la mano derecha al corazón, donde reside el espíritu, la fuente eterna de amor que hay en nosotros.
Cuando estamos en conexión con el espíritu, no dependemos de nada externo para sentir amor.
Madre Kundalini, por favor, conéctame con mi espíritu.
Madre, soy el espíritu puro. Soy amor puro.
Por favor, quita los bloqueos de mi corazón que se hayan formado en el pasado.
Por favor, ayúdame a desprenderme de todas las fuerzas externas que puedan hacer que cierre mi corazón.
Por favor, permíteme disfrutar de mi propio espíritu y descubrir la belleza de mi ser.
Luego giramos un poco la cabeza hacia la derecha y ponemos la mano derecha en el lado izquierdo del cuello, donde se une con el hombro.
Aquí hay un centro que rige el respeto propio y la relación con nuestro ser.
Vamos a desbloquear este centro.
Para quitar los sentimientos negativos hacia nuestro ser que puedan bloquearlo, decimos: Madre, no soy culpable.
Madre, por favor, ayúdame a sentir mi propio valor.
Madre, por favor, ayúdame a amarme y a darme todo el respeto que merezco.
Luego ponemos la mano derecha detrás de la cabeza y dejamos que la cabeza descanse un poco en la mano.
En este centro se guarda todo nuestro pasado, y todos nuestros recuerdos.
Aquí, para desprendernos de los sentimientos negativos ligados a nuestro pasado, pedimos: Madre, por favor, libérame de toda negatividad de mi pasado.
Madre Kundalini, por favor, perdona los errores que he cometido contra mi ser o contra los demás.
Por favor, tráeme al presente, y permíteme expresar un corazón abierto, sin los límites de mis experiencias pasadas.
Luego ponemos la mano derecha en el lado derecho de la cabeza, que en realidad está conectado con el canal izquierdo.
Esta zona es el superego, donde se guardan todos nuestros condicionamientos.
Aquí pedimos a la Madre Kundalini que quite los límites a nuestra capacidad de amar que vienen de la educación, de la crianza, de la familia, de la nacionalidad. Madre Kundalini, por favor, ayúdame a estar en conexión con mi ser puro, libre de todos mis condicionamientos.
Por favor, quita todo sentimiento de inferioridad.
Por favor, ayúdame a sentir con confianza amor hacia mí y hacia todos los demás.
Ahora la mano derecha vuelve al regazo, y ponemos la izquierda en el lado izquierdo de la cabeza.
Esta zona es el ego, que controla todas las ideas sobre nuestro ser.
Aquí pedimos en silencio: Madre, por favor, reduce mi ego. Por favor, quita todo sentimiento de superioridad que me impida sentir amor por todos los que me rodean.
Por favor, ayúdame a reconocer que todos somos iguales y que todos merecemos amor.
Por último, la mano izquierda vuelve al regazo, y llevamos la derecha a lo alto de la cabeza, presionando un poco con la palma.
Con un suave masaje en el sentido de las agujas del reloj, pedimos a la Madre Kundalini: Madre, por favor, establece mi autorrealización.
Por favor, ayúdame a estar en conexión con la verdad de mi ser: soy amor puro.
Por favor, establece este amor puro en mi interior.
Con las manos en el regazo, dejamos la atención en lo alto de la cabeza, en silencio, unos momentos.