para empezar

Tu primera meditación

Todos tenemos una energía interior que necesita despertarse para poder experimentar la meditación. Esta meditación te acompaña en ese primer paso.

Siéntate con la espalda recta, las manos sobre el regazo con las palmas hacia arriba, y sigue la voz sin esfuerzo.

Texto de la meditación

Para empezar, buscamos una postura cómoda, en el suelo o en una silla.

Mantenemos la espalda recta y abrimos las manos sobre el regazo, con las palmas hacia arriba.

Durante esta práctica, vamos a despertar la energía maternal que reside en todos nosotros, llamada Kundalini.

Para ello, pondremos la mano en ciertas partes del cuerpo, y haremos preguntas o afirmaciones en silencio, por dentro.

Primero, con la mano izquierda en el regazo y la palma hacia arriba, ponemos la mano derecha sobre el corazón.

Con la atención aquí, podemos preguntar en silencio: ¿Quién soy yo?

Nos dirigimos a la Madre Kundalini y preguntamos por dentro: Madre, ¿quién soy yo?

Luego ponemos la mano derecha en el lado izquierdo de la parte alta del abdomen, en la parte baja de las costillas.

Aquí podemos preguntar: Madre Kundalini, ¿soy mi guía, mi gurú interior?

¿Soy mi guía?

Ahora ponemos la mano derecha en la parte baja del abdomen, a la izquierda, donde la cadera se une al cuerpo.

Con toda la atención aquí, expresamos nuestro deseo puro de conocer la verdad de nuestro ser. Pedimos: Madre Kundalini, por favor, dame el conocimiento puro de mi ser.

Madre Kundalini, por favor, conéctame con la verdad de mi ser.

Por favor, permíteme conocerme.

Ahora subimos la mano derecha y la ponemos de nuevo en la parte baja de las costillas, del lado izquierdo, y afirmamos con confianza: Madre Kundalini, soy mi guía, mi gurú interior.

Madre Kundalini, yo guío mi propio crecimiento, mi evolución.

Ahora llevamos la mano derecha de nuevo al corazón, y otra vez, con plena confianza, afirmamos: Madre Kundalini, soy el espíritu puro.

Podemos repetirlo varias veces por dentro: Soy el espíritu puro.

Ahora ponemos la mano en el lado izquierdo del cuello, donde se une con el hombro, y para más comodidad, puedes girar un poco la cabeza hacia la derecha.

Para liberarnos del pasado y de todo sentimiento negativo sobre nuestro ser, afirmamos aquí con confianza: Madre Kundalini, no soy culpable.

Madre Kundalini, soy el espíritu puro, no mis errores, por eso no soy culpable.

Ahora ponemos la mano derecha sobre la frente, e inclinamos un poco la cabeza hacia adelante, para que descanse en la mano.

Para liberarnos de los pensamientos del futuro y del pasado, afirmamos aquí: Madre Kundalini, perdono a todos y me perdono.

Podemos repetirlo varias veces por dentro. Perdono.

Perdono.

Ahora ponemos la mano derecha detrás de la cabeza, y la inclinamos hacia atrás, sobre la mano.

Y aquí pedimos a la Madre Kundalini que nos limpie del pasado para estar en el presente. Madre Kundalini, por favor, perdona los errores que he cometido, sabiéndolo o sin saberlo.

Por último, ponemos la palma de la mano derecha en lo alto de la cabeza, en la zona de la fontanela, presionando un poco y levantando los dedos. Damos un masaje siete veces, en el sentido de las agujas del reloj.

Y aquí pedimos: Madre Kundalini, por favor, dame la autorrealización.

Por favor, conéctame con mi espíritu y con el poder omnipresente que me rodea.

Por favor, permíteme vivir la profundidad de la verdadera meditación.

Subimos la mano unos centímetros por encima de la cabeza, y observamos lo que sentimos en la mano.

Puede ser una brisa fresca, o algo de calor, o un cosquilleo en los dedos. Solo observamos.

Volvemos a poner esa mano en el regazo, y probamos con la mano izquierda sobre la cabeza, observando de nuevo lo que sentimos.

Con la mano de nuevo en el regazo, mantenemos la atención justo por encima de la cabeza.

Si llega algún pensamiento, podemos decir simplemente: Ahora no.

Perdono.

Y durante unos momentos, disfrutamos en silencio de esta meditación.