Armonía
Libera tensiones y bloqueos para que tu energía fluya en armonía.
Siéntate con la espalda recta, las manos sobre el regazo con las palmas hacia arriba, y sigue la voz sin esfuerzo.
Texto de la meditación
Para esta meditación, abrimos las manos en el regazo. Cerramos los ojos y comprobamos que la espalda esté recta.
Los hombros están relajados, el rostro está relajado, y nos preparamos para esta meditación.
Ponemos suavemente la mano derecha sobre lo alto de la cabeza, en el centro, en la zona de la fontanela.
Durante esta meditación, intentaremos mantener la atención.
En este punto.
Podemos pedir a la energía maternal que hay en nosotros que, por favor, se eleve y lleve nuestra atención al centro.
Ahora ponemos la mano derecha sobre el suelo.
Llevamos la atención al primer chakra, el chakra Mooladhara, en la base de la columna.
Este chakra es la base de todo nuestro sistema sutil.
Si este chakra está en equilibrio, todo nuestro ser está en equilibrio.
Podemos pedir por dentro: Madre Kundalini, por favor, danos un chakra Mooladhara fuerte.
Que tengamos inocencia y sabiduría.
Ayúdanos a sentir el verdadero sentido de la espontaneidad.
Así, no nos guían los pensamientos. Estamos por completo en el momento, en total sintonía con nuestro destino, en completa armonía con la energía que hay en nosotros.
Intentamos sentir de verdad el suelo.
Bajo los dedos, o bajo los pies si estamos en una silla.
Y simplemente inhalamos, y al exhalar, nos entregamos cada vez más a la Madre Tierra.
Ahora ponemos la mano derecha sobre el estómago.
Madre Kundalini, por favor, dame paz y plena satisfacción.
Que encuentre alegría en dar, en la generosidad.
Que sea una fuente de paz para todas las personas que encuentre.
Una vez más, ponemos la mano derecha sobre lo alto de la cabeza, para afianzar ahí la atención. De nuevo, comprobamos que la espalda esté recta, y soltamos toda la tensión del rostro.
Con la atención ahí, ponemos la mano derecha sobre el corazón.
Madre Kundalini, por favor, que conozca mi verdadero ser.
Por favor, que me libere de todas las ideas e identificaciones con mi ego, con mi trabajo, con mi posición.
No soy más que espíritu puro.
Simplemente dejamos que el corazón se abra y se calme.
Madre Kundalini, por favor, permíteme sentir alegría pura.
Por favor, permíteme sentir amor puro, amor incondicional por mí, por todos los demás, por el universo entero, porque no hay ninguna diferencia.
Ahora ponemos la mano derecha en la garganta.
Aquí reside el poder de la colectividad.
Podemos pedir por dentro: Madre Kundalini, por favor, ilumina este centro de energía.
Que me sienta parte del todo.
Por favor, ayúdame a soltar la idea de que soy solo un individuo, y de que debo competir.
Ayúdame a soltar la ilusión de ser una gota separada del océano.
Ahora ponemos el dedo índice entre las cejas, justo encima de la nariz.
En este chakra reside el poder del verdadero discernimiento.
Cuando este chakra es fuerte, podemos ver la diferencia entre el bien y el mal.
Madre Kundalini, por favor, dame el poder de saber lo que es bueno para mí, y lo que no lo es.
Luego ponemos la mano derecha sobre la frente.
E inclinamos un poco la cabeza sobre la mano.
Madre Kundalini, por favor, ilumina mi mente.
Por favor, ayúdame a soltar todos los pensamientos que me impiden llegar a la conciencia sin pensamientos.
Por favor, ayúdame a soltar todos los pensamientos que me impiden estar en verdadera armonía con mi ser.
Inhalamos profundamente.
Y al exhalar, soltamos los pensamientos que aún nos inquietan.
Simplemente los entregamos a la Madre Tierra. Ya no nos preocupamos por ellos.
Ahora ponemos la mano derecha sobre lo alto de la cabeza.
Y elevamos la atención desde el chakra Mooladhara, el primer chakra, en la base de la columna.
Hasta donde está la mano, en el séptimo chakra, el Sahasrara.
Madre Kundalini.
Por favor, haz que nos sintamos en conexión.
Por favor, haz que sintamos un verdadero estado de meditación, un verdadero estado de armonía, un verdadero estado de yoga, de unión.
Y sin esfuerzo, ahora subimos la mano por encima de la cabeza, y toda la atención sube con la mano, cada vez más alto.
Y bajamos la mano al regazo.
Mantenemos la espalda bien recta, como si un hilo fino fuera desde la base de la columna, desde la Madre Tierra, subiendo por el sistema sutil hasta el cielo.
Un hilo que nos sostiene, que nos da equilibrio, que nos mantiene en completa armonía.
Gracias por escuchar esta meditación. Te invitamos a seguir meditando.