Calma
Deja ir las preocupaciones y descansa en la paz que ya existe dentro de ti.
Siéntate con la espalda recta, las manos sobre el regazo con las palmas hacia arriba, y sigue la voz sin esfuerzo.
Deja ir las preocupaciones y descansa en la paz que ya existe dentro de ti.
Siéntate con la espalda recta, las manos sobre el regazo con las palmas hacia arriba, y sigue la voz sin esfuerzo.